Ya son varios los ataques del orden nacional e internacional que se han adelantado en contra de nuestra organización en las últimas semanas. Recibimos un comunicado por parte de fuerzas fascistas que nos estigmatizan en la Universidad de la Salle, tres de nuestros compañeros fueron abordados por un operativo “antiterrorismo” en la ciudad de Santa Marta, una compañera fue deportada de México con el único pretexto de conocer al profesor Miguel Ángel Beltrán, y en los últimos días otro de nuestros camaradas fue abordado por agentes de la inteligencia estatal quienes lo intimidaron y le quitaron parte de sus pertenencias. Todo ello sumado por supuesto al aleve asesinato de nuestro camarada Klaus Zapata en Suacha.
Es claro que las fuerzas oscuras que se niegan a la posibilidad del cambio y de un nuevo amanecer para nuestro país están más temerosas que nunca, estamos en ese momento en que lo nuevo lucha incesantemente por surgir, pero también en el que lo viejo se resiste a morir. Esa sociedad de exclusión que basa su construcción política en la violencia y en la negación a plomo del otro está muriendo, y en sus últimas patadas agonizantes pretende generar daño a una de las fuerzas más comprometidas con la paz y la justicia social en nuestro país: la Juventud Comunista.
Nos atacan por nuestra abnegación y por nuestra entrega desinteresada a la causa de la paz y la vida digna para nuestro pueblo, nos atacan por nuestro compromiso inquebrantable en la construcción del socialismo.
Exigimos las garantías que le asisten a todo ciudadano que ejerce sus derechos, el derecho a hacer política, el derecho a organizarse, el derecho a manifestarse, el derecho a soñar.
Pero ante esta ola de odio, terror e intolerancia nuestro mensaje es de esperanza, de alegría y de combatividad, nuestro compromiso con la paz de Colombia y la posibilidad de un nuevo pacto social nunca ha sido más fuerte, estamos decididos a entregarlo todo para que en nuestro país se supere la violencia fratricida que nos ha marcado por generaciones, que sepan que no nos vamos a amilanar, que vamos a salir a las calles con aún más ímpetu, porque nuestros sueños no mueren con las balas.
El nuestro es un mensaje de paz, de esa que se construye en las calles y junto al pueblo.
Afirmarnos a viva voz junto al comandante Hugo Chávez: ¡AQUÍ NO SE RINDE NADIE!
JUVENTUD COMUNISTA COLOMBIANA
REGIONAL HERNANDO GONZÁLEZ ACOSTA